La punción seca (PS) es una técnica invasiva mínimamente agresiva utilizada para el tratamiento de puntos gatillo miofasciales (PGM), especialmente en síndromes de dolor muscular. Su uso en fisioterapia deportiva ha crecido notablemente, gracias a su capacidad para producir cambios rápidos en la modulación del dolor, mejorar la función neuromuscular y reducir el tiempo de recuperación.
Sin embargo, la elección adecuada del tipo de punción, del músculo diana y del momento dentro del proceso de recuperación es clave, especialmente en deportistas, donde la carga de entrenamiento y la exigencia funcional determinan el éxito terapéutico.
Este artículo revisa la evidencia disponible sobre el uso de punción seca en atletas, sus indicaciones, limitaciones y criterios clínicos de aplicación diferenciados por tipo de lesión.
La punción seca actúa principalmente sobre los PGM, definidos como bandas tensas palpables dentro de un músculo esquelético con dolor referido característico. Su fisiopatología se asocia a disfunción de la placa motora, crisis energética local e hipoxia tisular, lo que genera sensibilización periférica y central.Los mecanismos propuestos por los que la punción seca genera alivio del dolor incluyen:
Estos efectos son especialmente relevantes en el deportista, donde una disfunción miofascial puede alterar patrones de reclutamiento muscular y predisponer a lesiones por sobrecarga.
La literatura científica sobre punción seca en deportistas ha crecido en los últimos años, aunque con heterogeneidad metodológica y limitaciones en algunos ensayos.
Una revisión sistemática de Navarro-Santana et al. (2020) analizó 31 ensayos clínicos sobre punción seca en dolor musculoesquelético, concluyendo que existe evidencia moderada a fuerte para la reducción del dolor y mejora funcional a corto plazo, especialmente en la musculatura cervical, lumbar, glútea y de extremidades.
En contexto deportivo, estudios como el de Sánchez-Infante et al. (2021) reportan efectos positivos en la recuperación post-competencia, reducción de dolor muscular de aparición tardía (DOMS) y mejora de parámetros de fuerza isométrica en corredores con PGM activos.
Sin embargo, la evidencia en lesiones agudas musculares o tendinopatías es más limitada, y la punción seca no debe considerarse una intervención única, sino parte de un abordaje multimodal.
La aplicación de punción seca debe integrarse en el razonamiento clínico del fisioterapeuta, adaptándola al tipo de tejido afectado, la fase de la lesión y las demandas del deportista.
Indicada como técnica principal. Mejores resultados cuando se combinan con ejercicio terapéutico y control motor. Especialmente útil en:
Precaución: evitar en fases inmediatamente post-competencia o cuando el dolor sea difuso sin localización clara del PGM.
Contraindicada en fase aguda. Puede valorarse en fases subagudas o de recuperación para:
La ecografía puede ser de gran ayuda para guiar la intervención y evitar puncionar zonas en proceso de reparación tisular.
Indicada como complemento, especialmente si hay dolor referido o alteración del patrón motor secundario.
No sustituye al ejercicio excéntrico, pero puede mejorar la tolerancia a carga.
Poco indicada como estrategia principal. Mejor recurrir a técnicas de recuperación globales y reserva la PS para PGM claramente activos y persistentes.
La punción seca debe ser planificada dentro del proceso de rehabilitación. Su uso no puede ser indiscriminado ni aislado, especialmente en deportistas en fase de retorno a la actividad. Algunos principios clave incluyen:
A pesar de su utilidad clínica, la punción seca no está exenta de controversias:
El uso clínico debe basarse en experiencia, razonamiento clínico y evaluación constante del beneficio sobre el rendimiento y la funcionalidad del deportista.
La aplicación segura, efectiva y basada en evidencia de la punción seca en el ámbito deportivo exige una formación específica y avanzada. Este tipo de competencias se desarrollan de manera estructurada en el Curso online de Fisioterapia y Punción Seca de FisioCampus, orientado a fisioterapeutas que buscan integrar esta técnica de forma razonada dentro de programas de rehabilitación y readaptación deportiva.
La punción seca es una herramienta eficaz en fisioterapia deportiva, especialmente en casos de dolor miofascial localizado. Su aplicación debe individualizarse según el tipo de lesión, la fase de recuperación y la respuesta del deportista.
La evidencia respalda su uso en combinación con ejercicio terapéutico, especialmente en PGM activos, pero no como técnica única. Su utilidad depende del razonamiento clínico, el dominio anatómico y la integración en un plan terapéutico estructurado.
Una formación sólida y actualizada es indispensable para su aplicación segura, efectiva y ética en entornos deportivos exigentes.