La incontinencia urinaria (IU) en mujeres es una de las disfunciones del suelo pélvico más prevalentes y, al mismo tiempo, más infradiagnosticadas en el ámbito clínico. Se estima que entre un 25% y un 45% de las mujeres adultas presentan algún grado de pérdida urinaria, con mayor incidencia tras el embarazo, el parto y durante la transición menopáusica.
Desde la fisioterapia, el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (Pelvic Floor Muscle Training, PFMT) se considera el tratamiento conservador de primera línea, especialmente en la incontinencia urinaria de esfuerzo. No obstante, su eficacia no depende únicamente de “realizar ejercicios de Kegel”, sino de una correcta evaluación funcional, una dosificación adecuada y una progresión estructurada.
El objetivo de este artículo es analizar críticamente la evidencia disponible sobre PFMT en la incontinencia urinaria femenina y trasladarla a criterios clínicos prácticos para fisioterapeutas.
La continencia urinaria es el resultado de la interacción entre estructuras pasivas (fascias, ligamentos), mecanismos esfinterianos y control neuromuscular activo.
En la incontinencia urinaria de esfuerzo, el aumento de presión intraabdominal (tos, salto, carrera) supera la capacidad de cierre uretral debido a debilidad muscular, alteración del soporte fascial o déficit de coordinación anticipatoria. En la incontinencia urinaria de urgencia, predomina la hiperactividad del detrusor, aunque el suelo pélvico puede modular la respuesta refleja.
El entrenamiento específico del suelo pélvico busca mejorar:
No todas las pacientes presentan el mismo perfil deficitario, por lo que la evaluación individual es determinante.
La evidencia disponible muestra que el PFMT supervisado es superior a la ausencia de tratamiento o a intervenciones mínimas en mujeres con incontinencia urinaria, especialmente en la modalidad de esfuerzo.
Los principales hallazgos incluyen:
Un aspecto relevante es que los programas supervisados muestran mejores resultados que aquellos realizados únicamente con instrucciones escritas. Esto refuerza la importancia del acompañamiento profesional y del feedback correcto durante el aprendizaje motor.
La magnitud del efecto es mayor en incontinencia leve-moderada y en mujeres con buena capacidad de activación inicial.
Antes de pautar entrenamiento, es imprescindible una valoración estructurada que contemple:
En un porcentaje no despreciable de mujeres, la instrucción verbal aislada no es suficiente para lograr una contracción eficaz. El uso de biofeedback, ecografía funcional o palpación vaginal puede mejorar la calidad del aprendizaje.
Además, debe descartarse disfunción hipertonía significativa, ya que en estos casos el enfoque exclusivamente fortalecedor puede no ser el más indicado.
Uno de los errores más frecuentes es prescribir ejercicios sin estructura clara. La evidencia sugiere que los programas eficaces suelen incluir:
Además del trabajo de fuerza máxima, es recomendable incluir contracciones rápidas para mejorar la respuesta anticipatoria ante aumentos bruscos de presión.
La progresión debe adaptarse al nivel funcional de la paciente, integrando gradualmente el entrenamiento en posiciones funcionales y tareas específicas (bipedestación, impacto leve, ejercicio físico).
En mujeres físicamente activas, la incontinencia de esfuerzo puede aparecer incluso con buena fuerza basal. En estos casos, el déficit suele estar relacionado con coordinación y timing más que con fuerza absoluta.
El objetivo no es únicamente aumentar fuerza, sino optimizar la sincronización neuromuscular.
Aunque el PFMT presenta sólida evidencia como tratamiento de primera línea, existen limitaciones relevantes:
Además, la adherencia es un factor crítico. La eficacia del entrenamiento disminuye cuando no existe supervisión o seguimiento estructurado.
El tratamiento conservador no es universalmente eficaz y algunos casos requerirán abordajes combinados o derivación médica.
En la práctica clínica avanzada, abordar la incontinencia urinaria femenina exige mucho más que prescribir contracciones aisladas. Requiere dominar la valoración funcional específica, comprender los mecanismos biomecánicos implicados y saber integrar el entrenamiento muscular con otras estrategias terapéuticas. En esa línea, la formación Técnicas Avanzadas en Fisioterapia del Suelo Pélvico de FisioCampus ofrece un enfoque estructurado para profundizar en el razonamiento clínico, la progresión del tratamiento y la aplicación de herramientas instrumentales con respaldo científico
El entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico es una intervención eficaz y respaldada por evidencia para la incontinencia urinaria femenina, especialmente en la modalidad de esfuerzo.
Su éxito clínico depende de:
No se trata de “hacer ejercicios”, sino de entrenar una unidad funcional compleja dentro de un contexto biomecánico y neuromuscular específico. El fisioterapeuta tiene un papel central en transformar una recomendación genérica en un programa terapéutico verdaderamente efectivo.