Las lesiones medulares representan una condición neurológica de alta complejidad que afecta múltiples funciones del organismo, incluyendo de manera crítica el sistema respiratorio. Las complicaciones pulmonares son una de las principales causas de morbimortalidad en pacientes con lesión medular, especialmente en aquellos con afectación cervical o torácica alta. En este contexto, la fisioterapia respiratoria se ha consolidado como una intervención fundamental, no solo para el tratamiento de complicaciones agudas, sino también como una estrategia preventiva y rehabilitadora a largo plazo.
En los últimos años, han surgido nuevas perspectivas terapéuticas que incorporan tecnologías, protocolos intensivos y estrategias individualizadas basadas en la neuroplasticidad, la mecánica respiratoria y el entrenamiento funcional. Esta revisión tiene como objetivo analizar el estado actual de la evidencia y las posibilidades clínicas que ofrece la fisioterapia respiratoria en el abordaje de personas con lesión medular.
La disfunción respiratoria tras una lesión medular está determinada por el nivel y la severidad de la lesión. Las lesiones cervicales altas (C1–C4) comprometen el nervio frénico y, por tanto, la contracción diafragmática, lo que puede llevar a dependencia ventilatoria. En niveles inferiores, si bien el diafragma puede permanecer funcional, la afectación de los músculos intercostales, abdominales y accesorios limita la ventilación eficaz, el control de la tos y el vaciamiento pulmonar.
Entre las consecuencias más relevantes se encuentran:
La combinación de debilidad muscular, alteración de los reflejos respiratorios y restricciones biomecánicas requiere una intervención fisioterapéutica integral, continua y adaptativa.
El tratamiento fisioterapéutico respiratorio tiene como finalidad mantener o recuperar la función pulmonar, prevenir complicaciones, y permitir al paciente alcanzar el mayor grado posible de independencia ventilatoria. Para ello, se plantean los siguientes objetivos:
Estos objetivos se deben adaptar al nivel de lesión, al estado clínico general y a la evolución funcional del paciente.
Históricamente, las técnicas más utilizadas han sido la percusión torácica, el drenaje postural, la ventilación asistida manual, y los ejercicios respiratorios con dispositivos de incentivo. Si bien estas estrategias siguen siendo útiles, los avances recientes han permitido introducir enfoques más dinámicos y personalizados. Entre ellos destacan:
Esta técnica busca fortalecer el diafragma y los músculos accesorios mediante resistencias progresivas aplicadas durante la inspiración. La evidencia muestra mejoras significativas en la capacidad vital forzada, presión inspiratoria máxima y tolerancia al esfuerzo.
En pacientes con tos ineficaz, es fundamental garantizar la expulsión de secreciones. La asistencia manual mediante compresiones torácicas coordinadas, o el uso de dispositivos como el insuflador-exuflador mecánico (CoughAssist), ha demostrado reducir las hospitalizaciones por infecciones respiratorias.
La aplicación de estimulación neuromuscular sobre músculos respiratorios puede facilitar contracciones útiles para la ventilación o la tos. Esta estrategia es especialmente relevante en lesiones completas con compromiso severo del control motor voluntario.
Las nuevas tecnologías permiten trabajar el patrón respiratorio con mayor conciencia, utilizando herramientas de biofeedback visual y auditivo que ayudan al paciente a controlar su ritmo, profundidad y eficacia ventilatoria. En algunos casos se han combinado con entornos de realidad virtual para mejorar la adherencia.
El trabajo de la postura es esencial para liberar el diafragma y facilitar la expansión pulmonar. Técnicas como la reclinación pasiva, el posicionamiento en sedestación asistida, o el uso de corsés ventilatorios pueden favorecer una mejor mecánica respiratoria.
Los estudios analizados en la revisión sistemática evidencian una mejora significativa en la función pulmonar, la calidad de vida y la reducción de complicaciones respiratorias cuando se aplica fisioterapia respiratoria de forma sistemática y adaptada. Los beneficios se observan tanto en la fase aguda (unidad de cuidados intensivos) como en la fase subaguda y crónica (rehabilitación ambulatoria o domiciliaria).
Se han documentado incrementos en la capacidad vital forzada, presión espiratoria máxima y saturación de oxígeno, junto con disminución de la necesidad de ventilación mecánica invasiva o no invasiva prolongada. Además, algunos estudios destacan mejoras en la capacidad funcional global, como el tiempo de decúbito tolerado, la capacidad para hablar fluidamente o para realizar actividades básicas de la vida diaria sin disnea.
El fisioterapeuta respiratorio debe formar parte del equipo interdisciplinar que acompaña al paciente con lesión medular, junto a médicos fisiatras, neumólogos, terapeutas ocupacionales, enfermeros y psicólogos.
La coordinación entre profesionales es esencial para evitar duplicidades, establecer objetivos comunes y adaptar el plan de intervención según la evolución clínica.
En fases agudas, el trabajo conjunto con el equipo de cuidados críticos permite ajustar parámetros ventilatorios y prevenir infecciones. En fases subagudas y crónicas, la colaboración con el equipo de rehabilitación funcional garantiza que las mejoras respiratorias se traduzcan en avances en movilidad, autonomía y participación social.
La complejidad de la atención respiratoria en personas con lesión medular exige una formación específica por parte del fisioterapeuta. En FisioCampus, se ofrecen programas de capacitación centrados en:
Estos cursos permiten al fisioterapeuta adquirir competencias para intervenir con seguridad, efectividad y rigor científico.
Las nuevas perspectivas en fisioterapia respiratoria para pacientes con lesión medular ofrecen un enfoque más dinámico, individualizado y basado en la evidencia. El uso de tecnologías como la estimulación eléctrica funcional, la asistencia mecánica a la tos o el entrenamiento inspiratorio permite ampliar las posibilidades terapéuticas y mejorar significativamente la calidad de vida de estos pacientes. La participación activa del fisioterapeuta en todas las fases del proceso, junto con una formación continua y un trabajo interdisciplinar, es clave para garantizar una rehabilitación respiratoria eficaz, segura y centrada en la persona.