Dentro del ámbito de la terapia manual existen diferentes métodos que buscan comprender el cuerpo desde una perspectiva global, considerando que las distintas regiones anatómicas no funcionan de forma aislada, sino como parte de un sistema interconectado. Uno de los enfoques que ha despertado interés entre fisioterapeutas, osteópatas y quiroprácticos es el Método Dejarnette, también conocido como Sacro Occipital Technique (SOT).
Aunque su origen se remonta a mediados del siglo XX, continúa utilizándose en la práctica clínica y forma parte de la formación de muchos profesionales interesados en ampliar sus herramientas de valoración y tratamiento. Sin embargo, para comprender su utilidad es importante conocer primero en qué consiste, cuáles son sus principios y cómo puede integrarse dentro del razonamiento clínico actual.
El Método Dejarnette fue desarrollado por el quiropráctico estadounidense Major Bertrand DeJarnette, quien dedicó gran parte de su carrera al estudio de la relación funcional entre el sacro y el occipital. A partir de sus observaciones clínicas, propuso que determinadas alteraciones biomecánicas en estas regiones podían influir en el equilibrio global del organismo y afectar al funcionamiento del sistema musculoesquelético.
Con el tiempo, este planteamiento dio lugar a la Sacro Occipital Technique (SOT), una metodología que combina procedimientos de valoración y diferentes técnicas manuales con el objetivo de favorecer una mejor integración funcional entre la pelvis, la columna vertebral y el cráneo.
A diferencia de otros enfoques centrados únicamente en la estructura dolorosa, el Método Dejarnette propone analizar las relaciones entre diferentes segmentos corporales antes de decidir el tratamiento, entendiendo que una alteración funcional puede repercutir sobre regiones alejadas del lugar donde aparecen los síntomas.
Actualmente, este método ha evolucionado incorporando conceptos relacionados con las cadenas miofasciales, la biomecánica y el análisis global del movimiento, adaptándose progresivamente a la práctica clínica contemporánea.
El Método Dejarnette parte de la idea de que el organismo funciona como una unidad y que el equilibrio entre la pelvis, la columna y el cráneo desempeña un papel importante en la distribución de las cargas y en la calidad del movimiento.
Uno de sus principios fundamentales es la relación funcional entre el sacro y el occipital, estructuras que, según este enfoque, mantienen una interacción constante a través de los tejidos conectivos, las cadenas musculares y el sistema nervioso.
A partir de esta visión, la valoración no se limita únicamente al lugar donde el paciente siente dolor, sino que intenta identificar alteraciones que puedan estar modificando la mecánica global del cuerpo.
Entre los principales objetivos clínicos del método destacan:
Más que centrarse en una técnica concreta, el Método Dejarnette plantea una forma de entender la exploración clínica, donde cada hallazgo debe interpretarse en relación con el resto del sistema musculoesquelético.
Una de las características del Método Dejarnette es que no se diseñó para una única patología específica. Su aplicación suele orientarse hacia pacientes que presentan alteraciones funcionales del aparato locomotor y en los que una valoración global puede aportar información relevante para el tratamiento.
En la práctica clínica, suele emplearse en situaciones como:
Esto no significa que el Método Dejarnette deba aplicarse de forma sistemática en todos estos casos. Como ocurre con cualquier herramienta terapéutica, la decisión depende de la historia clínica, la exploración física y los objetivos establecidos para cada paciente.
Precisamente por ello, el método se entiende mejor como un recurso de valoración y tratamiento que como un protocolo cerrado aplicable a cualquier situación clínica.
Uno de los motivos por los que el Método Dejarnette continúa utilizándose en distintos ámbitos de la fisioterapia es su forma de abordar al paciente desde una perspectiva global.
Quienes emplean esta metodología destacan diferentes aspectos que consideran útiles durante la práctica clínica.
Entre ellos se encuentran:
Estas características explican por qué muchos fisioterapeutas incorporan determinados conceptos del Método Dejarnette dentro de su práctica diaria, independientemente de que utilicen o no todas las técnicas específicas que forman parte del sistema.
Más allá de la técnica, muchos profesionales valoran especialmente la importancia que concede a la observación clínica y al análisis del movimiento.
En fisioterapia, ninguna técnica debería sustituir el proceso de valoración clínica. El verdadero valor de un método aparece cuando ayuda al profesional a comprender mejor el problema del paciente y a seleccionar las intervenciones más adecuadas para cada caso.
Desde esta perspectiva, el Método Dejarnette puede integrarse como una herramienta más dentro de un abordaje multimodal, complementando la anamnesis, la exploración física, el análisis funcional y el ejercicio terapéutico.
Esto implica evitar dos errores frecuentes.
El primero consiste en considerar que una única metodología puede explicar todos los problemas musculoesqueléticos. El segundo es rechazar cualquier enfoque diferente sin analizar qué aspectos pueden enriquecer el razonamiento clínico.
La práctica clínica actual exige combinar la experiencia profesional, las preferencias del paciente y el conocimiento científico disponible para construir tratamientos individualizados. En este contexto, el Método Dejarnette puede aportar una forma diferente de observar las relaciones funcionales entre distintas regiones corporales, siempre integrado dentro de una valoración completa y nunca como una solución universal.
Para los fisioterapeutas interesados en profundizar en este enfoque, la formación Método Dejarnette de corrección sacrooccipital de cadenas miofasciales de FisioCampus desarrolla los fundamentos teóricos y la aplicación práctica de esta metodología dentro del razonamiento clínico.
El Método Dejarnette representa un enfoque de terapia manual que propone analizar la relación funcional entre la pelvis, la columna vertebral y el cráneo desde una perspectiva global. Su interés radica no solo en las técnicas que lo componen, sino también en la importancia que concede a la valoración integral del paciente y al análisis del movimiento.
Para el fisioterapeuta, conocer este tipo de metodologías puede ampliar las herramientas disponibles durante la exploración clínica y enriquecer el razonamiento terapéutico. No obstante, como ocurre con cualquier intervención, su aplicación debería formar parte de una valoración individualizada y combinarse con otras estrategias orientadas a recuperar la función y responder a las necesidades específicas de cada paciente.