La electrólisis percutánea intratisular (EPI) se ha consolidado como una de las técnicas invasivas más utilizadas en fisioterapia deportiva, especialmente en el abordaje de tendinopatías crónicas del miembro inferior. Su popularidad clínica ha crecido de forma notable, impulsada por resultados prometedores en dolor y función.
Sin embargo, en un contexto de práctica basada en evidencia, la pregunta clave no es si la técnica “funciona”, sino en qué condiciones clínicas, con qué dosificación y en qué perfil de paciente aporta valor añadido frente al ejercicio terapéutico estructurado.
A partir de la revisión sistemática sobre los efectos de la electrólisis percutánea en lesiones deportivas de miembro inferior, este artículo desarrolla un análisis crítico orientado a fisioterapeutas, con especial foco en la toma de decisiones clínicas.
La electrólisis percutánea consiste en la aplicación de corriente galvánica a través de una aguja introducida en el tejido lesionado, habitualmente bajo control ecográfico. El objetivo es provocar una reacción electroquímica controlada que estimule un proceso inflamatorio terapéutico.
Los mecanismos propuestos incluyen:
En modelos experimentales se han observado cambios histológicos compatibles con procesos de regeneración. No obstante, la traducción de estos efectos biológicos a resultados clínicamente significativos depende de múltiples factores, especialmente de la integración con la carga mecánica progresiva.
La revisión sistemática centrada en lesiones deportivas del miembro inferior analiza principalmente su uso en:
Los estudios incluidos muestran mejoría en dolor y función, especialmente cuando la electrólisis se combina con ejercicio terapéutico. En algunos ensayos clínicos se observa superioridad a corto plazo frente a programas de ejercicio aislado.
Sin embargo, el análisis crítico obliga a considerar varias limitaciones:
En consecuencia, la evidencia actual puede considerarse prometedora pero todavía moderada en términos de calidad metodológica.
Uno de los hallazgos más relevantes es que la electrólisis no debe entenderse como tratamiento aislado. En tendinopatías crónicas, el ejercicio terapéutico —ya sea excéntrico o heavy slow resistance— continúa siendo el pilar central del abordaje.
La electrólisis puede actuar como:
Desde el razonamiento clínico, esto implica que su indicación tiene más sentido en lesiones crónicas refractarias que en cuadros agudos o altamente reactivos.
No todos los pacientes con dolor tendinoso son candidatos a electrólisis percutánea. La indicación debe basarse en un análisis estructurado que contemple:
Por el contrario, en fases agudas con alta irritabilidad o en pacientes sin un programa de ejercicio bien estructurado, la técnica puede ser innecesaria o incluso contraproducente.
Uno de los principales problemas identificados en la literatura es la falta de consenso en la dosificación. Las variables que cambian entre estudios incluyen intensidad de corriente, tiempo de aplicación, número de impactos y frecuencia semanal.
En consulta, la individualización es clave. La respuesta clínica tras la primera sesión, la irritabilidad del tejido y el calendario competitivo del deportista deben guiar la progresión. La electrólisis no es una técnica neutra: genera una respuesta inflamatoria controlada que debe integrarse estratégicamente dentro del plan de carga.
A pesar de los resultados favorables a corto plazo, persisten interrogantes relevantes:
Además, la mayoría de estudios combinan electrólisis con ejercicio, lo que dificulta determinar el peso específico de cada intervención.
El riesgo clínico no está tanto en aplicar la técnica, sino en sobredimensionar su efecto y relegar el ejercicio terapéutico a un segundo plano.
En este sentido, para los fisioterapeutas que deseen comprender en profundidad los fundamentos, indicaciones y criterios de aplicación segura de esta técnica invasiva, la formación Introducción a la Electrólisis Percutánea Intratisular (EPI) de FisioCampus permite desarrollar competencias clínicas sólidas en el uso razonado de la electrólisis dentro de un enfoque basado en evidencia.
¿Es eficaz la electrólisis percutánea en las lesiones deportivas del miembro inferior?
La evidencia disponible sugiere que puede mejorar dolor y función en tendinopatías crónicas cuando se integra con ejercicio terapéutico estructurado. No obstante, su eficacia no es independiente del contexto clínico ni sustituye la progresión de carga como eje central del tratamiento.La electrólisis percutánea debe considerarse una herramienta complementaria dentro de un modelo de rehabilitación basado en:
El desafío no es incorporar más técnicas, sino utilizarlas con criterio biomecánico, fisiológico y metodológico sólido.